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Congreso Maizar 2019: Qué hacer ante los nuevos desafíos de acceso a los mercados

Pilar Productivo
Escrito por Pilar Productivo

La agricultura no es contraria sino parte fundamental del desarrollo sostenible. Bajo esta premisa, en el Congreso Maizar 2019 desarrolló el panel Nuevos desafíos para el acceso a los mercados, moderado por Carlos van Gelderen, director del CONICET, con las exposiciones de Eduardo Serantes, coordinador del GPS Argentina; Federico Landgraf, director ejecutivo de CASAFE; Sabine Papendieck, consultora de Estrateco; y la diputada nacional Cornelia Schmidt-Liermann.

A partir de la difusión generalizada del tema del cambio climático y los efectos negativos sobe el medioambiente y la salud de ciertas prácticas, los expertos del panel Nuevos desafíos para el acceso a los mercados del Congreso Maizar 2019 mostraron, desde diferentes ángulos, que la incorporación del factor ambiental y de sostenibilidad a los procesos agrícolas puede convertirse en un valor agregado y fortalecer la apertura de mercados.

“La Argentina produce en forma eficiente y sustentable, pero esto no se refleja en el comercio ni en la percepción de la población. El gran desafío está en demostrar y comunicar la sustentabilidad ambiental de nuestros productos”, afirmó Eduardo Serantes, coordinador por Argentina del Grupo de Países Productores del Sur (GPS), que integran también Brasil, Paraguay y Uruguay. “En 2005 nos comprometimos en París a reducir la emisión de gases de efecto invernadero (GEI). La Argentina está considerada como incumplidora, que es lo contrario de lo que ocurre. Nuestros cuatro países son responsables del 2% de las emisiones, frente a los enormes volúmenes de China o Estados Unidos”, explicó. “Cuando exportamos estamos llevando proteínas, pero no consideramos los servicios ambientales”.

Según el experto, el sector privado, en conjunto con las agencias gubernamentales, debe participar en los foros en que se discuten y fijan los modos de contabilizar las emisiones de GEI, para valorizar por ejemplo las pasturas naturales o sembradas base de la ganadería argentina, ya que realizan una captura de carbono que compensa todas las emisiones del sector rural argentino.

En el corto plazo, Serantes propuso una estrategia nacional de comunicación para contrarrestar la imagen negativa y posicionar al sector, con estándares y certificaciones, frente a los consumidores. A mediano y largo plazo, subrayó que “debemos tener trabajos científicos que demuestren esto, incentivar la investigación pública y privada. Hay que impulsar una política de Estado hacia estas investigaciones y posicionar a los investigadores argentinos en la agenda internacional”. Y agregó que también es necesario mejorar continuamente los inventarios de emisiones de GEI y elaborar un sistema nacional para transferencia de conocimientos y tecnologías.

Federico Landgraf, director ejecutivo de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE), dijo que “estamos frente a un cambio de paradigma en la sociedad, que hoy tiene un enfoque ambiental diferente al de la generación anterior. El impacto en la salud es un valor que vino para quedarse”. Para el especialista, este enfoque “presiona sobre dos grandes ejes: los requerimientos del sector privado, basados no en la salud directamente sino en la percepción pública, y los cambios en las normativas desde el sector oficial”.

La presión, explicó, viene de dos sentidos: la aplicación de fitosanitarios y los registros de moléculas, que pueden afectar al comercio exterior a través del Límite Máximo de Residuo (LMR) en el producto de exportación. Frente a estos nuevos desafíos de acceso a los mercados, Landgraf planteó como soluciones posibles continuar solicitando a la UE tolerancias de importación, siempre considerando el principio de precaución y trabajando en documentación respaldatoria, para revisar cada caso; coordinar con otros países afectados para armar un frente común y prepararse para algún tipo de reclamo ante la Organización Internacional de Comercio, y dar visibilidad al impacto social y económico sobre nuestros sistemas de producción y economías regionales. A largo plazo, llamó a un trabajo conjunto sobre el uso de buenas prácticas agrícolas y sobre la percepción pública. “Tenemos que ser prolijos, trabajar bien, y también tenemos que parecer, mostrarnos al mundo como lo que estamos haciendo”.

Sabine Papendieck, consultora de Estrateco, presentó las bases del Proyecto de carbón neutro para las exportaciones agroindustriales argentinas. La producción agroindustrial que muestre a lo largo de su cadena productiva -tanto hacia arriba como hasta la disposición final- un balance de emisiones de carbono equivalente neutra o negativa, será preferida sobre aquella que genere mayores emisiones, con la ventaja adicional de una muy probable reducción de costos, tanto por el impacto ambiental como por la creciente demanda de los consumidores de productos ambientalmente amables, explicó.

El proyecto significa alcanzar cero emisiones a través de la gestión y la compensación, dijo la experta, y agregó que es posible incluso generar bonos de carbón exportables en ciertas actividades. “Tenemos que empezar a agregar valor a nuestros productos a través de los indicadores ambientales, esto aumenta nuestra competitividad. La sustentabilidad es una agregación de valor a nuestros productos”, indicó Papendieck.

Por su parte, la diputada nacional Cornelia Schmidt-Liermann explicó el trabajo que están realizando desde la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto en la Cámara de Diputados, en conjunto con la Cancillería y el Poder Ejecutivo, a partir del que se refrendaron más de 20 convenios bilaterales. “Hoy todo el mundo es una oportunidad para la Argentina. Lograr exportar nuestros productos es una política pública que va a trascender el gobierno de turno, necesitamos exportar para crecer. El mundo nos está pidiendo que demostremos que podemos producir y comercializar en forma responsable, y podemos hacerlo”, dijo.

La diputada indicó que “el bioetanol de maíz es un producto que podemos y tenemos que exportar y defender”, y propuso lograr que la Argentina sea “el ícono de una producción sustentable” a través de la comunicación por distintas vías. “Logramos reconstruir la confiabilidad en organismos como el SENASA. Tenemos que volver a tener la cultura de patentar nuestra sapiencia, no lo estamos haciendo. La bioeconomía puede tener en la Argentina su centro”, completó.